jueves, septiembre 14, 2006

El Consultorio del Dr. Octopo.

Estimado Dr. Octopo, me dirijo a usted pues tengo un gran problema en mi casa, y solicito su inestimable ayuda. Se trata de mi hijo Borja, un pijito de treinta años, un capullo de pies a cabeza, y que el señor me perdone por que soy su madre, pero el niño es un capullo y un mierda. Sin novia ni compromiso, sin trabajo ni ingresos, todo el dia vagueando y pidiendo, tirado en la cama o en el sofá viendo películas raras, y mi marido y yo viendo los programas de corazón en la tele chica de la cocina, es un miquismiqui a la hora de comer, y un señorito que no quita un plato, le ruego me de un consejo para cambiarle su conducta, antes que mi marido lo arroje desde el balcón de nuestro primero B.

Gracias de antemano.


Su estimada lectora, Dolores.


Querida amiga, tengo la solución a sus problemas, una solución sencilla que cambiara su vida para siempre. Por un módico precio le remitiré a su domicilio una vaina, una extraña semilla del espacio exterior no disponible en tiendas de nuestro sistema solar. Su uso es bien sencillo, deposite la vaina bajo la cama de su hijo, y deje que duerma tranquilo, sin prisas, cuando despierte le sorprenderán los cambios, no le parecerá el mismo capullo de niño pijo que ha criado, los cambios son radicales y sorprendentes desde el primer día, usted y su marido podrán disfrutar de un merecido descanso y de los programas del corazón sin ser molestados.


Este milagroso producto tan solo presenta un pequeño efecto secundario al que no debe prestar la más mínima importancia: Su hijo se obsesionara con conquistar el planeta tierra y comunicarse con seres de su especie, usted déjele a su rollo y disfrute de la vida.