martes, octubre 31, 2006

La Mala Yerba: William Bligh, un hijo de la gran...

Todo un lord de la pérfida Albión , un caballero de blanco plumero, un flemático capitán dispuesto a realizar cualquier sacrificio para cumplir la misión encomendada por su graciosa majestad, lleva el Good save the Queen tatuado en su blanquecina piel.

A bordo de su nave HMS Bounty, surcara los mares en misión humanitaria para recolectar plantones del árbol de Pan en Tahití para alimentar de forma más económica a los esclavos de su graciosa majestad en el Caribe.

El viaje es peligroso, y además la tripulación esta formada por vagos, flojos y maleantes, que se asustan del fuerte viento de levante del Cabo de hornos, unas mariconas que necesitan motivación, y nuestro buen capitán sabe como incentivar bien a los trabajadores para que sean mas rentables, su látigo se convierte en la segunda bandera de la Bounty, y luego esta el capullo del oficial de cubierta Fletcher Cristián, un señoríto glamoroso que se cree el rey del mambo, que no cree en los métodos para motivar al personal de su capitán.

Tras diez largos meses de latigazos y travesía marina, la Bounty llega a su destino y allí ha de esperar cinco meses mas para poder realizar la recolección de los plantones.

¿Y que hace mientras la tripulación, jugar al domino, leer, estudiar, hacer deportes?... NO, la tripulación se dedica a fornicar, a hacer guarrerias con las nativas, unas salidas que no tienen vergüenza, ni decencia, ni recato a la hora de follisquear con los marineros.

Mientras el pobre capitán se queda en su barco, solito, maldiciendo y acicalando su látigo para el viaje de vuelta. Pecadores de la pradera todos, grita en su soledad.

Y cuando llega el día de la partida, es como en el comienzo del colegio, los marineros como niños lloran, cogen rabietas, e incluso se escapan a la hora zarpar. Pero son perseguidos y hechos prisioneros, el buen capitán William Bligh se frota las manos, el viaje de regreso parece que va a estar entretenido se dice para sus adentros, y para calentar mas el asunto decide retirar la ración de agua, El que quiera beber que se suba al palo mayor a coger el cucharón, si tiene huevos, el agua para las plantas que estamos en misión humanitaria, dice con razón.

Todos estos acontecimientos, sumado al hecho de pasar a un marinero por la quilla del barco y sobre todo del recuerdo all dulce aroma a fluor vaginal de las mujeres tahitianas, harán que el oficial de cubierta y otros bribones se amotinen y se apoderen del barco, dejando al villano capitán Bigh en una barca con un sextante y varios acólitos, eso si para que se entretenga por el largo camino hasta Timor le dejan su preciado látigo.


Tras una accidentada y larga travesía nuestro villano llega a la Gran Bretaña, un jurado de Lores le dará la razón encomendando la busca y captura de los amotinados, pero luego en su propia cara le dirán que no es buen capitán, que no es un caballero, que esta feo hacer pupa a los marineros. Pero esto son cosas de las películas, la realidad de los hechos al parecer son bien distintos y William Bligh un verdadero hijo de la gran Bretaña siguió en activo surcando los mares con su preciado látigo.


2 Comments:

Blogger OzzyGimenez said...

Esta historia a mi me encanta.Por cierto,has visto alguna pagina sobre las islas Pitcairn?es el pais mas pequeño(y mas alejado)del mundo,que fuerte

8:49 a. m.  
Blogger octopo said...

Recientemente hubo un juicio muy famoso del estado de su graciosa majestad y los habitantes de Pitcairn, por la practica habitual de la pederastria en la isla, curioso pais nacido de un motin en alta mar.

6:19 p. m.  

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