martes, febrero 27, 2007

KFT-2: Capote de grana y oro.

A la siguiente mañana tuve un bonito detalle con mi esposa, me levante bien temprano, prepare un suculento desayuno y le escribí un bonito poema que rezaba asín:

Necesito creer,

Que te volveré a ver

Que no hay nada ni nadie

Que me pueda vencer

Que mi adiós fue idiota

No te quiero perder

Por que sin ti no vivo

Sin ti no se que hacer

Toda, toda, toda

Te necesito toda

Como antes, toda.


Me comportaba como un futuro padre con sus responsabilidades y deberes, como un hombre de provecho hecho y derecho, mi esposa me agradeció el detalle con un beso, pero después de la calma siempre llega la tormenta, y llego por una tontería como siempre. Mientras desayunaba mi esposa saco el tema de buscar un nombre a nuestro hijo, me salio de dentro, lo dije sin pensar, sin meditar la cuestión, lo dije con el corazón en la boca:

- Me gustaría llamarle Jimmy Wang Yu.

A mi esposa le sentó como un tiro, le entro hasta tos escupiendo el café y la tostada, partió el poema y lo pisoteo en el suelo, dejo el desayuno a medio tomar y se fue al trabajo maldiciendo a los chinos mosqueado de por vida, relatando en voz alta sobre mis ocurrencias, y las influencias del cine violento en la sociedad moderna, tras un sonoro portazo yo me quede solito en la casa.

Que mi esposa se fuese echando peste del cine de Kung Fu no era de extrañar, muchas personas en nuestro país y en el resto del mundo desconocen que prácticamente la continuación de nuestra especie en el planeta se debe a la proeza de dos grandes héroes de las artes marciales los grandes Richard Harrison y Bruce Le, es una historia que pocos conocen, pero sin embargo tanto yo como todos los que han sido y serán padres desde 1980 hasta la fecha hemos de estar agradecidos a estos dos grandes héroes del Kung Fu, incluido el Príncipe y las Infantas.


Los hechos a los que me refiero ocurrieron en 1980 en plena guerra fría, y todo comenzó aquí en nuestro país, en nuestra España de pandereta y transición. Todo comenzó cuando un renombrado científico español descubrió una terrible formula que dejaba al hombre estéril, en el mismo momento que celebraba el descubrimiento con su compañero de laboratorio, dos energúmenos con pasamontañas, la emprendieron a tiros con los científicos robando la formula para utilizarla con fines maléficos.

Entonces se lió la Marimorena, la CIA, el Vietcong, Al quaeda, la KGB, la TIA, el Mossad todos querían la formula a cualquier precio. La CIA encomendó la recuperación de la formula a dos grandes agentes: el luchador de artes marciales Bruce Le, que se encontraba en nuestro país trabajando de guardaespaldas profesional para políticos de alianza popular, y a Richard Harrison, intrépido agente muy aficionado a los conejos peludos y reconocido polígamo. El intercambio de la formula se llevo acabo en el tentadero de un cortijo, testigos directos del suceso relataron a los medios de comunicación que durante una capea con vaquillas en el denominado Cortijo Blanco, y cuando el maestro brindo la vaquilla a un japonés feo que patrocinaba el evento, un Chino salto al ruedo intentado arrebatar el sombrero cordobés del maestro matador, hubo tiros, muertos y numerosos heridos entre los espectadores, y lo sorprendente del asunto es que el chino sin venir a cuento lucho contra una pobre vaquilla derrotándola en un duelo de Kung Fu, todo apunta que aquel altercado se debió a que en el sombrero cordobés se ocultaba la terrible formula sustraída, un aficionado grabó el siguiente video que les ofrezco en primicia:



En el ajo estaban metidos grandes sectores sociales de la población española, incluso una Miss España estaba implicada directamente en el asunto. La persecución de la formula llevo a nuestros héroes hasta Hong Kong donde se enfrentaron a folladoras chicas orientales, escuadrones de Karatekas, malos campechanos, malos vietnamitas y todo tipo de maleantes forzudos, hasta por fin destruir la formula para el bien de la perpetuación de nuestra especie.

Sobre este tema se ha especulado mucho, pero les puedo asegurar que la historia es cierta y verídica como los chistes de Paco Gandia, numerosos investigadores y periodistas del corazón lo corroboran, incluso existe una brillante película que narran los hechos de manera sorprendente y fidedigna (visite Puñetera Publicidad), también se comenta que al agente Richard, que tiene numerosos admiradores en nuestro país, le han dedicado canciones como es el caso del siguiente video que les muestro en primicia. Dicen los expertos que si la canción del presente video es escuchada al revés tiene mensajes taurinos que invitan al sexo descontrolado, yo a tanto no llego la verdad, pero el video en cuestión fue prohibido en su día por su alto contenido erótico, y la canción fue un rotundo éxito en las radio formulas de todo el mundo mojando las bragas de numerosas adolescentes.




lunes, febrero 19, 2007

KFT-2: Una gran noticia.

Pues como de mi Jouse tan solo tengo llaves yo y mi señora esposa, ya se pueden imaginar quien era, y la verdad sea dicha yo no se ustedes pero pónganse por un momento en situación: llegas a tu dulce hogar y te encuentras a tu marido en el salón con un menda vestido de Ninja con montera de torero, un señor mayor con mascara de luchador, un clon de Steven Seagal, un tío revoleado en el suelo gimoteando y llenándolo todo de babas, toda la mesa del salón llena de botellas de cervezas y platos sucios, una gran mancha negra en el suelo, olor a azufre en el ambiente, una banderilla taurina clavada en un cuadro, marcas de pisadas en la pared. A mi esposa cuando vio el panorama le cambio la cara radicalmente, se puso blanca, dio un respingo hacia atrás y dijo con una voz que no le salía del cuerpo:

- Señores, por favor quiero hablar a solas con mi marido.

Se me cayeron los palos del sombrajo, en defensa de mis invitados he de decir que saludaron cortésmente a mi esposa y se marcharon con las orejitas agachadas, dejándome solo con todo el marrón, y vaya marronazo, bueno todos lo que es todos no se marcharon en el suelo quedo el pobre Wan agonizando, por lo que llame al 061.

-Tu estas loco, a esto no hay derecho, hay que ver como esta el salón, recién fregado de ayer, hoy que era le día mas feliz de mi vida, y lo has chafado, vergüenza te tenia que dar, que me tienes hasta el coño, se acabaron las películas de chinos mosqueados en esta casa.

Con estas palabras se fue a la cocina relatando por bajines, yo miraba al pobre Wan que seguía babeando todo el suelo, como si la cosa no fuese conmigo, sin rechistar, y entonces la oí gritar de nuevo desde la cocina: Pero donde están todas las cosas que había comprado, los langostino, el jamón, el queso, que he invitado a mis padres a cenar esta noche, esta me las pagas, ve buscándote la vida, haber que les pone de tapear a mis padres y que has hecho con el gato desgraciado.

La tranquilice un poco, le dije que no se preocupase que todo saldría bien, que nada de esto volvería a ocurrir, saque al pobre gato del garaje, este salio refunfuñado, olisqueándolo todo, de pronto se le pusieron los pelos de puntas y corrió hacia el salón, cuando llegue ya era demasiado tarde, había cogido por banda al pobre de Wan que estaba indefenso, cuando logre retirar al gato y volverlo a encerrar Wan tenia toda la cara arañada y repetía una y otra vez: Un poquito de por favor…

La cosa después no fue mal del todo, llegaron mis suegros y les puse unas tapas: aceitunas rellenas de anchoa, patatas fritas de paquete, sardinas de lata, mortadela rellena de aceituna, y agua del grifo para bajar los ricos aperitivos, mientras cenábamos Wan continuaba en el suelo lloriqueando, mis suegros la verdad sea dicha no le prestaron mucha atención. Cuando estábamos tomándonos los cafés llego la ambulancia y se lo llevo, yo para evitar complicaciones posteriores les dije a los enfermeros que se trataba de un vagabundo que encontramos tirado en la calle.

Y llego el momento esperado, la gran noticia que según mi señora esposa nos alegraría el día, tanto yo como mis suegros andábamos intrigados, todos mirábamos inquietantes a mi mujer, esta se lo tomo con calma, se puso de pie, nos miro y dijo:

- Estoy embarazada de siete meses.

No nos dio tiempo a reaccionar, a decir esta boca es mía, cuando como un rayo salio Manolillo el Mutante de debajo de la mesa camilla, dándonos un susto de muerte a todos, se vino hacia mi me dio un fuerte abrazo y dijo “Enhorabuena Octopo”, estrecho efusivamente la mano a mi suegro, e hizo una graciosa reverencia a mi esposa y suegra antes de desaparecer por la puerta, todos me miraban perplejos.

Cuando mis suegros se marcharon felices de ser pronto abuelos, mi señora me leyó la cartilla: Se acabaron los frikis en esta casa, se acabaron las películas de chinos mosqueados, se acabo el rollo samurai y el rollo Karateca, es hora de que sientes cabeza que vas a ser padre cojones.

Acepte de buena gana la regañeta, me daba igual, era feliz con la gran noticia, me senté en mi sofá a relajarme del ajetreado día, a ver un poco de televisión como cualquier cabeza de familia, en la caja tonta retransmitían los carnavales de Cádiz, en la pantalla la chirigota del Selu: Lestaulante Chino Casa Lafaé, cantaban los cuples.

Me reía con la guasa gaditana, cuando de pronto entro mi mujer como un torbellino en el salón, agarro de malos modos el mando a distancia, apago televisor y dijo:

- Te he dicho que nada de Chinos en esta casa!!!

jueves, febrero 15, 2007

KFT-2: Veneno que tu me dieras.

La elección era bastante difícil, seleccionar una buena película del gusto de los petardos que tenia como invitados era una ardua tarea, pero tras pensarlo detenidamente y sopesar la situación me decante por un clásico de la Shaw, una obra del inigualable Chang Chech, al que el gran Buda tenga en su gloria, un peliculón del 78 con todos los ingredientes del maestro: Buenas coreografías, intrigas, traiciones, muertes truculentas, torturas traumatológicas, amistad, venganza, y mucha mucha sangre, un Wuxia de puños como Dios y las modas de la época marcaban, uno de los grandes éxitos internacionales de Chang Chech: la magnifica escuela de los cinco venenos o The Deadly five venoms, con un glorioso plante de estrellas marciales: Chiang Sheng, Lo Meng, Sun Chien, Philip Kwok, Lu Feng y Wei Pei.

Puse la película y mientras salía el logotipo de la Shaw Brothers en la pantalla me percate de que tanto Rogelio el Ninja Taurino, como Toribio el Centollo seguía con sus disfraces de guerra colocados, lo que producía la extraña sensación de estar sentado con una chirigota gaditana.

El principio de la película con el anciano Maestro tomándose un baño, recordó al Toribio sus años mozos cuando ayudaba a su abuelo a lavarse en un baño de cinc, después la cosa comenzó a calentarse, el anciano Maestro ante la inminente muerte que le aguarda siente remordimientos de sus maldades, de cuando regentaba la escuela de los cincos venenos, una academia de asesinos especializados en unas mortales técnicas de lucha: la serpiente, el sapo, la lagartija, el ciempiés, y el escorpión, todos usan mascaras lo que fue del agrado del Centollo, pero lo que sobrecogió el corazón a todos fue la técnica de la lagartija, como el gaché andaba como si tal cosa por las paredes, entonces el Traumatólogo empezó a picar a Wan.

- Tu esa técnica no la te la sabes enterao, le decía con ironía.

Los demás le seguíamos la corriente, clavando puyas, y como consecuencia Wan se decidió a demostrar sus conocimientos en la materia, dio un salto puso sus pies sobre la pared durante unos segundos y acto seguido aterrizo de bruces sobre la mesita del salón, empezó a gritar solicitando ayuda médica, pero el Traumatólogo se desentendió del asunto: Lo siento pero no estoy de guardia, dijo con guasa

La verdad es que todos celebramos con risas el porrazo que se dio, pero el tío se puso pesado, tirado en el suelo como un gusano, gimoteando y quejándose como una maricona, no nos dejaba oír la película en paz, así que el Ninja Taurino le lanzo un dardo tranquilizante.

La película empezaba a ponerse interesante de verdad, el viejo Maestro encomienda a su único discípulo la tarea de recuperar un tesoro, entregarlo a una ONG y darle caña de lomo a aquellos antiguos discípulo de la academia de los cinco venenos que se pasen de la raya, para ello lo entrena en las venenosas cinco técnicas secretas, pero es como el discípulo liendre que de todas sabe pero de ninguna entiende.


El discípulo se encaja en un pueblo donde se sospecha que se oculta el antiguo maestro que posee el mapa del citado tesoro, pero no es el único que busca el tesoro y aquella misma noche el maestro es asesinado junto a su servicio domestico, la policía municipal acude al escenario del crimen, pero no hay pistas. El Gobernador civil del pueblo (que lleva un gorro superchulo) incentiva a las fuerzas de seguridad en la busca de los asesinos “Tenemos que encontrar al asesino, ocupaos de ello día y noche, resolverlo en diez días, por cada día que pase recibiréis diez palos, recordadlo” les dice el gañan.

El discípulo encuentra por pura casualidad a un testigo directo del crimen, y se lo chivatea a uno de los municipales, que no es otro que la lagartija venenosa, que se junta con otro vagabundo, que es otro del quinteto venenoso: el sapo. El sospechoso del crimen se oculta en la casa de un rico hacendado, le tienden una trampa y comienza la acción, la pelea entre el sapo y el sospechoso, que no es otro que el ciempiés, es de las buenas, pero el Centollo no estaba nada contento con la coreografía decía que los luchadores parecían bailar sevillanas, que aquello no eran peleas de verdad, cosas de viejos.

Supongo que a estas alturas ustedes se preguntaran por el Wan, ¿y si el pobre fuese alérgico a las sustancias nocivas que usan lo Ninjas en sus dardos?, pues no, no era alérgico pueden estar tranquilos, el gaché seguía vivito y coleando en el suelo, eso si con los ojos vueltos, la boca llena de babas y diciendo cosas sin sentido, así que el Centollo harto de que sus lamentaciones no le dejaran concentrarse en la película, se levanto y le atrinco un pellizco en el costado, que hizo que Wan se retorciese en el suelo de puro dolor.


Pero sigamos con la película y dejamos a Wan a su rollo; aunque los cargos contra el sospechoso eran contundentes, en los pueblos de la China Imperial había tanta corrupción como en la Marbella del Cachuli, y el gobernador civil es una alimaña corrupta, al pobre sapo venenoso, sin saber por donde le vienen los tiros, le cuelgan el mochuelo del atroz asesinato, siendo torturado y asesinado traidoramente por los funcionarios del municipio, mientras los malos, los verdaderos culpables del crimen salen indemnes, para mas tarde atar todos los cabos sueltos de sus fechorías, asesinando a todos los cómplices y chivatos de manera cruel. Todas estas escenas fueron del agrado de mis invitados, sobre todo las torturas y las armas utilizadas en los crímenes, yo les decía que con una aguja de punto se podría fabricar un gancho raja garganta o un pincho perfora cerebros como el de la película, el pobre Wan desde el suelo decía babeando:

- Eso, encima tú dales ideas, mamón.


Mas tarde, el discípulo liendre se alía con el único de los cinco venenos decente que queda, la lagartija venenosa, y juntos deciden vengar a su amigo el sapo y recuperar el mapa del tesoro para cumplir la ultima voluntad de su Maestro, para ello se entrenan en la lucha conjunta, se adiestran en formar un equipo de combate capaz de zurrarle la badana a sus malignos ex compañeros de academia.

Y llega la lucha final, un combate apoteósico, a muerte. Por fin aparece el quinto elemento venenoso, el araclán, con su mortal técnica de pinzas y aguijón, que se alía con el lado oscuro, con la técnica mil manos de la escolopendra, y los ataques de brazo y cola de la bicha. Pero la codicia, la traición y la técnica en equipo del lagartija y el liendres decantara la balanza del lado de los buenos, en un combate sangriento y violento a partes iguales, que levanto del sillón a mis invitados, aplaudiendo con pasión el bonito final, agitando pañuelos, solicitando oreja y rabo para los vencedores.

Wan desde el suelo balbuceando nos hizo un interesante apunte:

- Vaya película rara, no ha salido ni una sola mujer.

Y era cierto, todos lo miramos sorprendidos pues estaba catatónico en el suelo, sin embargo se había quedado con este detalle, el Traumatólogo se levanto y le pidió a Wan que abriese la boca, y entonces nos entro la risa, ¡Estaba mellado! Le faltaba un diente, me fije en la mesita del salón y allí clavado estaba el incisivo superior del Tigre de Matalascaña, se había dejado los piños en el porrazo, seguíamos riéndonos de la situación cuando de pronto sonó la cerradura de la puerta principal de mi Jouse.

- CLICK, CLAK Y OTRA VEZ CLICK CLAK.


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jueves, febrero 08, 2007

KFT-2: Torturas Traumatológicas.

El sonido del timbre descompuso el cuerpo a Manolillo el Mutante, se cago de miedo, su careto se puso tan blanco como la picha del Conde Drácula, si por mi fuera lo hubiese arrojado a los leones, pero el soplapollas de Wan que tiene buen corazón, sintió piedad del muchacho, en fin la verdad es que tampoco yo tenia ganas de ver torturas traumatológicas en mi Jouse, así que propuse a Manolillo esconderse en el garaje, pero al colega le daba miedo del gato, vaya por dios me dije, pues nada a esconderse en el mismo salón debajo del mantel de la mesa camilla y a estarse quietecito y calladito.

El timbre seguía sonando insistentemente y cuando abrí la puerta me encontré frente a mi a tres energúmenos que no conocía de nada, pero de pronto uno de ellos me abrazo “compañero” me dijo, lo mire bien de arriba abajo y ¡cipotes! aquel tipo era el Traumatólogo con pinta de pijo integral, llevaba el pelo suelto, de media melenita y unas gafas de pasta la mar de horteras.

- ¿Y esas pintas de moña?, le pregunte.

- El viejo truco de Clark Kent, me contesto, he curado en el hospital a todos los camellos a los que torture la pasada noche y no me han reconocido, dijo con satisfacción.

Entro y me presento a sus socios, primero al Toribio un señor mayor al que apodaban el Centollo, antiguo forzudo de circo ambulante y exluchador de lucha libre, luego al ATS, Rogelio, un tipo delgado con una nariz en plan Rosendo sin melenas pero con patillas tipo bandolero, les invite a entrar y saludaron efusivamente a Wan, después el Sr. Toribio solicito que pusiera unas cervecitas o vino, según aseguraba el Traumatólogo el menda no bebía agua desde chico, desde que estaba en la escuela de primaria y bebía en los recreos.

Puse, como buen anfitrión, unas cervezas y algunas tapas: Jamoncito pata negra, queso del que hace saltar las lagrimas, chicharrones barreños, langostinos de Sanlucar, aceitunas machacas, que duro bien poco en los platos. El trío justiciero no paraba de comentar su tropelías nocturnas, como fracturaron huesos, hirieron y patearon a los pobres camellos y brindaron con cerveza por el éxito de la misión, Toribio se jactaba de haber torturado a uno de los narcos mientras tarareaba una canción del gran Manolo Escobar, en plan Tarantino vamos, el Rogelio contrariado decía no se que de córtale las orejas a sus enemigos o el rabo si la faena era lo bastante buena, pero que sus compañeros no le dejaron, entonces el Traumatólogo dijo algo así como: ¿Pero que hacemos con estas pintas? ..


Se levanto del sofá se quito las gafas de pastas se cogió la coleta y frente a nosotros estaba el mismísimo Steven Seagal en persona, acto seguido el Toribio saco una extraña mascara realizada con un jersey de esos de rombos que solían llevar los niñatos pijos mas integristas de los ochenta y se convirtió en el Centollo, y finalmente el Rogelio se levanto lanzo algo contra el suelo y tras una leve explosión y mucho humo, su anterior aspecto desapareció y ante nosotros nos encontramos a un Ninja con montera de torero, su traje portaba lentejuelas negras y calzaba manoletillas, saco de las mangas de su traje unos objetos y los lanzo, acertando de lleno en un cuadro con motivos étnicos del salón, yo miraba estupefacto para el suelo, la bomba de humo había dejado una gran mancha negra en el suelo y un terrible olor a azufre, en el cuadro se hallaban clavadas dos pequeñas banderillas, se estaban pasando un huevo pero…. ¿quien tenia cojones de decirle algo al Ninja torero después de oir lo de las oreja y el rabo?

Seguía ensimismado en los notables deterioros de mi Jouse y la consiguiente bronca que me esperaba de mi señora esposa, cuando el traumatólogo puso un brazo sobre mi hombro y dijo en plan compadres:

- Bueno que, ¿no piensas invitarnos a ver una buena película de chinos cabreados?

Desde el sofá todos me miraban como niños con ganas de buen Kung Fu y para que les voy a engañar la idea era tentadora….



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