jueves, febrero 15, 2007

KFT-2: Veneno que tu me dieras.

La elección era bastante difícil, seleccionar una buena película del gusto de los petardos que tenia como invitados era una ardua tarea, pero tras pensarlo detenidamente y sopesar la situación me decante por un clásico de la Shaw, una obra del inigualable Chang Chech, al que el gran Buda tenga en su gloria, un peliculón del 78 con todos los ingredientes del maestro: Buenas coreografías, intrigas, traiciones, muertes truculentas, torturas traumatológicas, amistad, venganza, y mucha mucha sangre, un Wuxia de puños como Dios y las modas de la época marcaban, uno de los grandes éxitos internacionales de Chang Chech: la magnifica escuela de los cinco venenos o The Deadly five venoms, con un glorioso plante de estrellas marciales: Chiang Sheng, Lo Meng, Sun Chien, Philip Kwok, Lu Feng y Wei Pei.

Puse la película y mientras salía el logotipo de la Shaw Brothers en la pantalla me percate de que tanto Rogelio el Ninja Taurino, como Toribio el Centollo seguía con sus disfraces de guerra colocados, lo que producía la extraña sensación de estar sentado con una chirigota gaditana.

El principio de la película con el anciano Maestro tomándose un baño, recordó al Toribio sus años mozos cuando ayudaba a su abuelo a lavarse en un baño de cinc, después la cosa comenzó a calentarse, el anciano Maestro ante la inminente muerte que le aguarda siente remordimientos de sus maldades, de cuando regentaba la escuela de los cincos venenos, una academia de asesinos especializados en unas mortales técnicas de lucha: la serpiente, el sapo, la lagartija, el ciempiés, y el escorpión, todos usan mascaras lo que fue del agrado del Centollo, pero lo que sobrecogió el corazón a todos fue la técnica de la lagartija, como el gaché andaba como si tal cosa por las paredes, entonces el Traumatólogo empezó a picar a Wan.

- Tu esa técnica no la te la sabes enterao, le decía con ironía.

Los demás le seguíamos la corriente, clavando puyas, y como consecuencia Wan se decidió a demostrar sus conocimientos en la materia, dio un salto puso sus pies sobre la pared durante unos segundos y acto seguido aterrizo de bruces sobre la mesita del salón, empezó a gritar solicitando ayuda médica, pero el Traumatólogo se desentendió del asunto: Lo siento pero no estoy de guardia, dijo con guasa

La verdad es que todos celebramos con risas el porrazo que se dio, pero el tío se puso pesado, tirado en el suelo como un gusano, gimoteando y quejándose como una maricona, no nos dejaba oír la película en paz, así que el Ninja Taurino le lanzo un dardo tranquilizante.

La película empezaba a ponerse interesante de verdad, el viejo Maestro encomienda a su único discípulo la tarea de recuperar un tesoro, entregarlo a una ONG y darle caña de lomo a aquellos antiguos discípulo de la academia de los cinco venenos que se pasen de la raya, para ello lo entrena en las venenosas cinco técnicas secretas, pero es como el discípulo liendre que de todas sabe pero de ninguna entiende.


El discípulo se encaja en un pueblo donde se sospecha que se oculta el antiguo maestro que posee el mapa del citado tesoro, pero no es el único que busca el tesoro y aquella misma noche el maestro es asesinado junto a su servicio domestico, la policía municipal acude al escenario del crimen, pero no hay pistas. El Gobernador civil del pueblo (que lleva un gorro superchulo) incentiva a las fuerzas de seguridad en la busca de los asesinos “Tenemos que encontrar al asesino, ocupaos de ello día y noche, resolverlo en diez días, por cada día que pase recibiréis diez palos, recordadlo” les dice el gañan.

El discípulo encuentra por pura casualidad a un testigo directo del crimen, y se lo chivatea a uno de los municipales, que no es otro que la lagartija venenosa, que se junta con otro vagabundo, que es otro del quinteto venenoso: el sapo. El sospechoso del crimen se oculta en la casa de un rico hacendado, le tienden una trampa y comienza la acción, la pelea entre el sapo y el sospechoso, que no es otro que el ciempiés, es de las buenas, pero el Centollo no estaba nada contento con la coreografía decía que los luchadores parecían bailar sevillanas, que aquello no eran peleas de verdad, cosas de viejos.

Supongo que a estas alturas ustedes se preguntaran por el Wan, ¿y si el pobre fuese alérgico a las sustancias nocivas que usan lo Ninjas en sus dardos?, pues no, no era alérgico pueden estar tranquilos, el gaché seguía vivito y coleando en el suelo, eso si con los ojos vueltos, la boca llena de babas y diciendo cosas sin sentido, así que el Centollo harto de que sus lamentaciones no le dejaran concentrarse en la película, se levanto y le atrinco un pellizco en el costado, que hizo que Wan se retorciese en el suelo de puro dolor.


Pero sigamos con la película y dejamos a Wan a su rollo; aunque los cargos contra el sospechoso eran contundentes, en los pueblos de la China Imperial había tanta corrupción como en la Marbella del Cachuli, y el gobernador civil es una alimaña corrupta, al pobre sapo venenoso, sin saber por donde le vienen los tiros, le cuelgan el mochuelo del atroz asesinato, siendo torturado y asesinado traidoramente por los funcionarios del municipio, mientras los malos, los verdaderos culpables del crimen salen indemnes, para mas tarde atar todos los cabos sueltos de sus fechorías, asesinando a todos los cómplices y chivatos de manera cruel. Todas estas escenas fueron del agrado de mis invitados, sobre todo las torturas y las armas utilizadas en los crímenes, yo les decía que con una aguja de punto se podría fabricar un gancho raja garganta o un pincho perfora cerebros como el de la película, el pobre Wan desde el suelo decía babeando:

- Eso, encima tú dales ideas, mamón.


Mas tarde, el discípulo liendre se alía con el único de los cinco venenos decente que queda, la lagartija venenosa, y juntos deciden vengar a su amigo el sapo y recuperar el mapa del tesoro para cumplir la ultima voluntad de su Maestro, para ello se entrenan en la lucha conjunta, se adiestran en formar un equipo de combate capaz de zurrarle la badana a sus malignos ex compañeros de academia.

Y llega la lucha final, un combate apoteósico, a muerte. Por fin aparece el quinto elemento venenoso, el araclán, con su mortal técnica de pinzas y aguijón, que se alía con el lado oscuro, con la técnica mil manos de la escolopendra, y los ataques de brazo y cola de la bicha. Pero la codicia, la traición y la técnica en equipo del lagartija y el liendres decantara la balanza del lado de los buenos, en un combate sangriento y violento a partes iguales, que levanto del sillón a mis invitados, aplaudiendo con pasión el bonito final, agitando pañuelos, solicitando oreja y rabo para los vencedores.

Wan desde el suelo balbuceando nos hizo un interesante apunte:

- Vaya película rara, no ha salido ni una sola mujer.

Y era cierto, todos lo miramos sorprendidos pues estaba catatónico en el suelo, sin embargo se había quedado con este detalle, el Traumatólogo se levanto y le pidió a Wan que abriese la boca, y entonces nos entro la risa, ¡Estaba mellado! Le faltaba un diente, me fije en la mesita del salón y allí clavado estaba el incisivo superior del Tigre de Matalascaña, se había dejado los piños en el porrazo, seguíamos riéndonos de la situación cuando de pronto sonó la cerradura de la puerta principal de mi Jouse.

- CLICK, CLAK Y OTRA VEZ CLICK CLAK.


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3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Genial, muy bueno picha, very good.

11:57 p. m.  
Anonymous Anonimo B said...

vease la de los 5 superluchadores, que aunque poco sangrienta, mola, la puta tecnica del mono es la mejorjorjorjorjorjorjorjorjor

3:05 a. m.  
Blogger octopo said...

De los 5 superluchadores me quedo sobre todo con el malo, con ese afan de mi Kung Fu es el mejor partiendo las insignias al resto de escuelas marciales.

12:10 a. m.  

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