jueves, septiembre 06, 2007

La Mala Yerba: Willy Coyote, mu jarto.

Les puedo jurar por mi Santa madre que caerse por un acantilado desde quinientos metros de altura, hace bastante daño, además con el golpe, se levanta una nubecita de polvo la mar de graciosa.

Que te caiga una piedra encima de doscientas toneladas también hace su daño, y te deja como un acordeón chuchurio, muy cómico también por cierto.

Que te pille un coche, un camión, un autobús o una locomotora a to pastilla, también hace su pupa, y su gracia claro está, cuando no le pasa a uno.


Pero también les puedo asegurar que mas que el dolor, lo que duele es la humillación, lo que jode es que se mofen, que se pitorreen de ti cuando estas dolorido y espachurrado en el suelo, les puedo asegurar por mi Santa madre, que jode y mucho.

Disculpen mi educación, permítanme que me presente, mi nombre es Willy, según los científicos pertenezco a la gran familia de los Canni Latrans, también conocidos como Cannivorous Vulgaris, para los amigos soy Willy, el Coyote, para muchos un muerto de hambre, un pobre desgraciado, un mísero perro del desierto, un famélico can nacido en el lado de los destinados a perder, un fracasado dentro de la escala evolutiva, pero saben que les digo, que yo me siento orgulloso de lo que soy, un Coyote muerto de hambre.

Tengo establecida mi residencia en el desierto del sudoeste de Estados Unidos, aquí hace una calor de cojones, siempre es verano y luce el sol, el alimento es un bien escaso, abundan muchos los cactus y chumberas, pero no es un manjar muy digerible, también abundan los arraclanes, las serpientes y los lagartos, pero su sabor es bastante desagradable. Como ven no vivo en ningún paraíso, pero como Dios aprieta pero no ahoga, el creador tuvo el detalle y la delicadeza de enviar al desierto un delicioso manjar, un maná de los dioses, el denominado Geoococcyx Californianus, mas conocido como Accelerati Incredibilus, popularmente conocido como Correcaminos, les puedo asegura que nada mas ver su porte, su estampa, se me hace la boca agua, dicen (los que lo han probado sus carnes) que su sabor es parecido al de los Langostinos de Sanlucar de Barrameda.

Lo malo que tienen estos jodidos bichos es que corren que se las pelan, la jefatura provincial de trafico de California tuvo que renunciar a la instalación de los radares de velocidad en las carreteras del desierto, por que los dichosos bichos no paraban de salir en las afotos, y claro como son insolventes las multas las pagaba Rita la cantaora, así que pillar a un pajarraco de estos es misión imposible, hay que echarles huevos a la cosa, mas le hubiese valido al creador de poblar el desierto con perdices perdigueras, mas torpes y lentas, y deliciosas al chilindrín.

Por este motivo hago lo que los especialistas en nutrición denominan: La dieta del moscardón, consistente en devorar una mosca cojonera, de higo a breva, y beber agua putrefacta llena de gusarapos, en algún que otro ocasional charco, dieta muy saludable, rica en calcio y sodio, según la doctora Rosello, pero insulsa para mi paladar de mamífero carnívoro.

Desde que era un cachorro me marque como meta en esta perra vida, cazar a un pajarraco de estos, y bien sabe Dios que puse todo mi empeño en ello, recurrí a todos los métodos a mi alcance, desde mi primario instinto cazador, hasta todas las trampas que mi astucia perruna podía idear: Cohetes en la espalda, falsos caminos, boquetes cavados en la tierra, jaulas con reclamos, lazos, pero nada de nada, todo era en balde, nada funcionaba como tenia que funcionar, y los trucos o trampas finalmente se volvían en mi contra de forma bastante dolorosa.

La desesperación y mi empeño, me llevaron a adquirir productos de dudosa utilidad en una empresa de venta por catalogo llamada ACME, su publicidad engatusaba al más pintado:

ACME LES PRESENTA SU GALERIA DE PRODUCTOS PARA LA CAZA DEL CORRECAMINOS, EFECTIVOS AL 100%

Mi tarjeta visa echaba señales de humo, solo ella sabe el dineral que me he dejado en cachivaches de la marca ACME: Catapultas, gomas elásticas, espadas láser, trampas para tigres, patines de propulsión, explosivos, tizas mágicas, cohetes teledirigidos, pistolas desintegradotas, y un sin fin de ineficaces aparatos de dudosa garantía, cacharros sin homologación, que sin duda, no pasaron los controles mínimos de calidad en su fabricación, y que siempre se volvían en mi contra de forma bastante dolorosa, no conozco ningún cachivache de la marca ACME que haya funcionado correctamente.

Por este motivo interpuse las oportunas quejas en la oficina del consumidor, envié cartas y burofax con acuse de recibo al director de la empresa, la contestación siempre era la misma:

“…por lo tanto estimado cliente presumimos que el mal funcionamiento de nuestro producto se debe al mal uso del mismo, le rogamos por lo tanto que lea detenidamente las instrucciones antes de poner en practica su funcionamiento…Atentamente…”

- Será eso, me decía frustrado, y volvía a comprar otro producto marca ACME, y me leía cientos de veces las instrucciones y volvía a cargarla, mi psicólogo me dijo que era un comprador compulsivo, y que todo se debía en mi obsesión de capturar al maldito bicho, empleó conmigo nueva técnicas de hipnosis y de control mental, con la intención de volverme vegetariano, casi lo consiguió.

Pero como a un ex toxicómano me entraban los tembliques, aguante varios días comiendo lechugas, brócolis, acelgas, pero de vez en cuando me zampaba una mosca cojonera, y cuando mas tranquilo estaba durmiendo una siesta, o relajado al sol, el puto pajarraco se acercaba hasta mi, y soltaba aquello de BEEP BEEP en toda mi oreja, luego me sacaba la lengua y salía a correr, no podía resistirme, le perseguía a tocateja tragándome todo el polvo y la arena del desierto en la persecución, hasta que finalmente me caía desde un acantilado, o me atropellaba un camión, siempre acababa malherido, maldiciendo mi torpeza, maldiciendo mi suerte, maldición a los Correcaminos, y les juro por mi Santa Madre que ya estoy muy cansado, que estoy mu jarto, que estoy hasta los mismísimos huevos de esta historia, en nombre de la humanidad STOP!!, que pare el mundo, que yo me quiero bajar.


3 Comments:

Anonymous Lunatico said...

Aun siendo el malo de la serie, el señor Coyote es el que mas simpatia despetaba en el espectador, sin duda era el favorito del publico, el autentico heroe, aunque la suerte siempre estaba en su contra.

1:28 a. m.  
Blogger Dr. Hichcock said...

Muy divertido.
¿Existe alguien a quien le caiga bien el Correcaminos? Si es que dan ganas de estrujarle el cuello al maldito bichajo ese.
Es como el Piolín y Silvestre.

10:57 a. m.  
Blogger octopo said...

Usted lo ha dicho Dr. Hichcok..¿A alguien le cae simpatico el correcaminos?.

Yo desde pequeño siempre estuve del lado de los perdedores, cuando en Primera sesión daban una de Indios y Vaqueros, no podia evitarlo, siempre estaba de parte de los pobres indios, con el Coyote me pasa lo mismo, me jode su mala suerte.

7:07 p. m.  

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